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Democratización
del espectro radioeléctrico:
la experiencia latinoamericana
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Susana Albarrán Méndez
Algún
colega apuntaba que la prueba -casi
infalible- para saber si nuestro guión
de radio ha sido bien escrito para
nuestros oyentes, era simplemente,
leerlo en Voz Alta.
Encuentros como este Segundo Congreso
de EMA-RTV donde rostros conocidos
sonríen para saludarnos, y
donde, hablando en Voz Alta, nuestros
oídos sacuden la cerilla acumulada
de muchas horas entre estudios y cabinas.
Aquí, dándonos un respiro
del vértigo apasionante de
nuestras emisoras, los oídos
se aprestan a escuchar de manera más
cercana, las dificultades y los logros
compartidos.
Salgan al aire, es su derecho.
Hablen, no pueden detenerlos
usen ese derecho.
Escojan un nombre y transmitan,
es su vida, háganse cargo de
ella.
¡Atrévanse!
Hablen con franqueza,
si quieren con palabras duras,
la decisión es suya.
Apodérense del aire, róbenlo,
manténgalo vivo.
Hablen fuerte,
¡sintonicen la verdad! (1)
Apenas en octubre de 1998, en Bogotá,
Colombia, nos encontramos más
de 500 comunicadores comunitarios
de toda Latino América en el
Segundo Festival de Radioapasionados
y Televisionarios. Ya se imaginarán
la algarabía en tierra colombiana.
Entre vallenato, cumbia, gaita y bullerengue,
se daban foros, conferencias, testimonios
y talleres con una participación
a tope. La cantidad de participantes,
debe resaltarse, no por el éxito
mismo de la convocatoria, sino porque
cada vez más, engrosan las
filas de la comunicación comunitaria
la aparición de nuevas radios,
nuevas televisoras y productoras multimedia.
Largo y sinuoso camino hemos recorrido
los latinoamericanos en la escena
mediática, desde la aparición
hace 25 años, de la primera
radio comunitaria en Sudamérica,
precisamente en Colombia: Radio Sutatenza.
Allá
en Bogotá -como ahora en Andalucía-
nos preocupó una reflexión:
Telecomunicación y Democracia.
Hagamos entonces, un recuento sobre
lo que nos contamos en voz alta los
comunicadores que coincidimos allá
en Bogotá.
Derecho
a la comunicación: ejercicio
ciudadano
Ya
en 1992, en México, la Asociación
Mundial de Radios Comunitarias (AMARC)
había detonado en su asamblea
mundial de socios, la discusión
seria acerca de las características
del marco legal que declaraban legales
a las radios comerciales, y alegales(2),
y en el mayor de los casos, ilegales,
nuestras radios comunitarias, municipales,
alternativas, populares, educativas,
indígenas, comunales... y un
largo etcétera.
Ya
en 1995, Colombia nos alegró
la siguiente asamblea mundial de AMARC
en Dakar, Senegal, con la noticia
de que en los últimos días
de su mandato, el presidente Gaviria
(1994) firmó el Decreto de
Ley que reconoce la figura de radios
comunitarias en Colombia. A partir
de este suceso sin precedente, (en
un país con más de treinta
años de guerrilla y contraguerrilla
y mayor abastecedor de materia prima
para la elaboración y consumo
de drogas duras), se otorgaron 400
frecuencias de radio. Como es de suponer,
no se han ocupado todas, pero el mismo
gobierno dirige en diversas provincias,
programas de Formación y Capacitación
para grupos organizados de la sociedad
civil.
Crear
mecanismos de enseñanza-aprendendizaje
con respecto a la radio ha sido en
este caso, parte de la responsabilidad
asumida por el Estado para promover
el uso social de los medios electrónicos.
De eso trata, que un estado democrático,
promueva, estimule, y no limite o
censure la participación ciudadana.
Durante el encuentro de Radiapasionados
y Televisonarios se organizó
un tour por cerca de diez experiencias
diferentes de radio y televisión
participativa de la ciudad de Bogotá.
La visita fue refrescante y esperanzadora.
Sin embargo, el proceso comunicativo
colombiano tropezará una y
otra vez si el diálogo nacional
de reconciliación no llega
a consolidarse.
A
partir del caso colombiano, el resto
de los países de la región
nos propusimos constituir un frente
común y dar la lucha abierta
para modificar de leyes y decretos.
El panorana acuatl es variopinto.:
algunos conquistaron poco pero significativo,
como en el caso de El Salvador; otros
ganaron nada como en Brasil; otros
modificaron sustancialmente el ambiente
y reencaminaron la discusión
como pasó en Uruguay. En Argentina,
después de años de silencio,
despierta el dragón, y en casos
como el de México, a pesar
de su posición estratégica,
nada ni nadie se mueve.
Me
explico. En El Salvador, la firma
de los Tratados de Paz en 1992 no
contempló el marco jurídico
de las nuevas radios ciudadanas que
aparecerían naturalmente después
de que tantos años de conflicto
militar acallaron las voces de su
gente. Después de un cierre
ilegal y largas conversaciones de
alto nivel y con intermediación
de la ONU, más de una decena
de radios comunitarias consiguió
su legalidad. Sin embargo, siete años
de democracia no han permitido la
creación de un nuevo decreto
que aclare las reglas del juego en
materia de medios electrónicos.
Situación por demás
vulnerable, tomando en cuenta que
nuevos monopolios mexicanos compran
a empresarios locales sus radios en
desuso.
En
el país más grande de
América, Brasil, los comunicadores
comunitarios con una gran fuerza llevaron
su voz y su propuesta al congreso.
Salieron de allí, con una nueva
ley, sí, pro al revés:
permisos de transmisión a en
una sola frecuencia en todo el país(3)
y por corolario, la prohibición
de hacer transmisiones encadenadas
o formar redes. Además, no
podrán transmitir publicidad
alguna –principal fuente de
recursos para cualquier emisora. Los
brasileños, no han abandonado
la lucha y en estos momentos han puso
en la mesa un nuevo proyecto de decreto
que revoque el anterior y marque nuevas
normas técnicas.
En
Uruguay, a fines de 1997, el ministerio
de Defensa, actual encargado de la
concesión de frecuencias radioeléctricas,
presentó una reforma de ley
al parlamento que permitiera encarcelar
por 8 años a los trabajadores
cualquier radio comunitarias, además
de incautar el equipamiento. Una vez
libre el radialista, quedaría
inhabilitado profesionalmente para
el resto de su ¿vida?. Ante
este panorama digno de cualquier dictadura
militar, los comunicadores comunitarios
lograron concientizar a varios niveles
sobre el tema. En marzo de 1999, el
presidente de la Comisión de
Defensa de la Cámara de Diputados
declaró al respecto de las
cientos de emisoras comunitarias que
transmiten a partir de la medianoche
por todo el territorio: "...
primero hay que regularlas y darles
un lugar", dando muestras de
un vuelco importante en el discurso
oficial que abre nuevas esperanzas
a la legalidad, teniendo en cuenta
que las emisoras que ya funcionan
gozan de la legimitidad de sus audiencias.
En
Argentina, en abril de 1999, y de
la noche a la mañana, un nuevo
decreto oficial llama a concurso público
para la adjudicación de frecuencias
ocupadas actualmente por radios comunitarias.
Tal fue la ofensiva de asociaciones
locales de radialistas comunitarios
argentinos que al menos, tres meses
después, en Córdoba,
un juez concedió el amparo
a más de quince radios que
operan en esta provincia, por considerar
que el concurso público "...
desconoce derechos adquiridos de quienes
transmiten con autorización
y fija costos excesivamente onerosos".
A juicio del magistrado, en el organismo
público regulador de las concesiones
de radio prevalece la faz meramente
comercial de la radio, relegando su
elevada función social dentro
de la comunidad.
Finalmente,
para terminar con los ejemplos, en
México, nada más estancado
que el proceso legislativo del derecho
a la información y una nueva
legislación de Radio y Televisión.
A pesar de que, por vez primera la
Comisión de Comunicación
del parlamento mexicano abrió
una y cien consultas públicas
(con una tupida participación
de grupos civiles), que dieron lugar
posteriormente, a una elaborada propuesta
de ley para regular la comunicación
social y el derecho a la información,
han pasado ya dos periodos legislativos
y la discusión sobre medios
no ha alcanzado siquiera llegar a
la tribuna principal.
Acotaba
Rossana Reguillo(4) en su conferencia
en Bogotá: "Muchos medios
y muchas leyes, no significa, necesariamente
mayor democracia. No es suficiente
con multiplicar los proyectos de comunicación
alternativa, abrir espacios en los
grandes medios, legislar sobre derecho
a la información y a la comunicación,
si todo ello no va acompañado
de una profunda revolución
simbólica que altere de manera
radical nuestra mirada".
El
acierto de las batallas y pequeñas
conquistas que hemos mencionado aquí,
dan cuenta de que no hemos equivocado
el camino. Dice Reguillo, "La
sociedad adquiere un nuevo protagonismo
que debería ser tomado muy
en serio por las autoridades, por
lo partidos políticos y los
medios de comunicación... lo
que supone aprender a mirar a la sociedad
como interlocutora y como delegadora
de un poder transitorio cuyo ejercicio
debe ser vigilado, y para los ciudadanos
implica el acceso a la palabra pública
y la asunción responsable de
sus derechos(5).
No
se puede negar que en regiones como
la latinoamericana, al derecho a comunicar-
ejercido a pulso y a muchas veces
a punta de pistola- le faltan mil
batallas por ganar. Para ello, habrá
que plantearse, mayores alcances,
ampliando redes y alianzas, inter
y transcontinentales para fortalecer
el movimiento. Necesitamos que los
medios comunitarios, los medios locales
no trabajen por una patria chica sino
por un espacio real latinoamericano,
dijo Jesún Martñin Barbero
en el mismo encuentro en Bogotá.
Vislumbramos
aquí tema para un próximo
encuentro: compartir la experiencia
de las radios comunitarias de América
Latina con la de las emisoras municipales
andaluzas y de otras regiones españolas,
e invitar a los colegas portugueses
a que nos cuenten las suyas propias.
Pensar la posibilidad de intercambio
para imaginar flancos comunes de cooperación,
gestión y negociación.
No
nos vendría mal imitar al movimiento
ecologista(6), pero sobre todo pensar
que la suma de pequeñas acciones
a gran escala, forman la invaluable
"... posibilidad de salir del
silencio, de ganarle terreno, junto
a otros al caos, a la incertidumbre"
(7).
Otro
tema que acompañe al anterior
está en las nuevas tecnologías.
No olvidemos que éstas podrán
contribuir a la democratización
del espectro(8) si comenzamos desde
ya, a incluir el tema en nuestras
propuestas para nuevas leyes y decretos.
Así como se habla de libertad
de prensa, hablemos de libertad de
antena. Deberemos entonces, contemplar
consideraciones jurídicas que
permitan el libre acceso al espectro
por parte de los medios sin fines
de lucro, mismos que se constituirán
como empresas mediáticas con
derecho a la obtención de recursos
genuinos y a no sufrir censura indirecta
que limite su derecho a expresarse.
Iberoamérica
por los cables
Tendamos
pues, para los próximos 500
años, puentes entre nuestros
pueblos y ciudades, entre países,
y las y los ciudadanos que habitamos
en ellos. Celebremos nuevos encuentros
reales y virtuales, los que sean,
para que la comunicación fluya
intermitentemente. Aprovechemos la
aldea global para conocer y reconocernos
en el otro, Sigamos hablando en voz
alta.
_____
Notas:
1
Fragmentos del guión cinematográfico
Pump Up the volume! De Happy Hard
Harry-On (USA, 1990)
2
Se refiere a cuando una radio comunitaria
no está reconocida en la ley,
pero tampoco prohibida expresamente,
más que cuando al organismos
rector de telecomunicaciones local
decide que así es. Esto se
debe fundamentalmente a la ambigüedad
de los términos jurídicos
en las legislaciones de Radio y Televisión
aunado, a la carencia de políticas
de comunicación claras y específicas.
Durante todos estos años pensamos
que la política de comunicación
en países latinoamericanos
efectivamente ha sido justamente esa:
la ambigüedad.
3
Se les concedió el 87.9 de
FM a las radios comunitarias y alternativas.
Esto significa que todos los grupos
organizados de la sociedad civil de
cada provincia, pueblo o comarca ocuparán
la misma frecuencia, lo que los obliga
a transmitir con una mínima
potencia, para no interferir la del
siguiente pueblo. En muchos casos,
esa frecuencia ya está ocupada
por alguna radio comercial local.
4
Antropóloga mexicana del Instituto
Tecnológico de Estudios Superiores
de Occidente, ITESO, de la ciudad
de Guadalajara, Jalisco, México.
Conferencia "Un malestar invisible:
Derechos Humanos y Comunicación",
Bogotá, Colombia 14 octubre,
1998. Mimeo.
5
Op. Cit.
6
Plantear que la degradación
o recuperación ambiental en
un rincón del planeta influye
de manera directa en el rincón
opuesto, permite pensar en acciones
globales, donde todos sean considerados
y ello no suponga amenaza para nadie
y asegure el futuro de próximas
generaciones.
7
Reguillo Rossana, op. Cit.
8
La digitalización asume que
donde hay frecuencia en una canal
analógico pueden funcionar
seis canales digitales del mismo ancho
de banda. Ello permitirá ampliar
la cantidad de ocupantes del espectro.
Loreti, Damian. Apuntes del Foro Legislación
en Telecomunicaciones. Mimeo. Bogotá,
Colombia, octubre 1998.
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Susana Albarrán Méndez
es una periodista mexicana, responsable
de relaciones internacionales de la
Asociación de Emisoras Municipales
de Andalucía de Radio y Televisión
(EMA-RTV). Este texto fue publicado
por EMA-RTV y la Diputación
de Sevilla como parte del libro "La
Democratización de los Medios"
que compila las ponencias del II Congreso
de la Radiotelevisión Pública
y Local en España (Sevilla,
nov. 98), y fue entregado por su autora
como su primera colaboración
para Sala de Prensa.
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